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Fuentes, J. L. (Coord.) (2019). Ética para la excelencia educativa. (Ana García-Bravo)

DOI

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Resumen

El concepto de la educación, entendido como un arte, donde todas sus dimensiones han de tenerse en cuenta para conseguir un proceso continuo, libre y moralmente bueno, es estudiado, junto con otras cuestiones de reciente actualidad, en el libro Ética para la excelencia educativa, recientemente publicado por Juan Luis Fuentes, María Dolores Conesa Lareo, Juan García-Gutiérrez, Ernesto López-Gómez y Marta Ruiz-Corbella. ,

Esta obra aborda, desde una perspectiva ética, nociones filosóficas aplicadas a la educación, algunos de los temas más controvertidos, como el uso de las nuevas tecnologías, y elementos clásicos sobre qué es y para qué sirve la educación y cuál es el papel del educador en la actualidad. Además, es necesario destacar la atención que presta a la inmensa influencia del educador en la vida de los demás, en cuanto que su labor implica una gran responsabilidad y un compromiso que resulta a la vez un bonito, satisfactorio y gratificante modo de vida. ,

El libro está dividido en diez capítulos que comienzan con un análisis donde se abordan cuestiones, como la tarea educativa y las nociones del bien. Para poder llegar a un completo entendimiento del resto de los capítulos, es necesario distinguir entre los dos tipos de bienes: en sentido absoluto y en sentido relativo. De esta manera, se comprende la importancia que tiene la
orientación de la educación hacia un bien absoluto (acciones moralmente buenas) para conseguir un completo desarrollo humano. En la última parte del capítulo, se argumenta la importancia de
enseñar recursos y conocimientos al mismo nivel de la enseñanza de la ética, para poder llegar a una completa libertad moral y pragmática. ,

En el segundo capítulo, se reflexiona sobre la educación como un arte de compromiso vital y completa dedicación, así como sobre el papel del educador, exigiendo una labor no solo como
un simple transmisor de conocimientos, sino también como un referente del interés por aprender, es decir, un incentivo que mueve a cada alumno hacia el deseo de aprender. Para ello,
es necesaria la adquisición plena de ciertos atributos: honestidad, autoridad (unida a la benevolencia), respeto a las diferencias, capacidad de escucha y observación. ,

Durante el tercer capítulo se abordan tres temas relacionados con el estatus de la labor educativa. El primer asunto distingue entre la educación como profesión, en la que se encuentran profesionales formados desempeñando una acción educativa, y la educación como vocación, entendida como una tarea de servicio y un estilo de vida que incluye un gran compromiso moral. El segundo tema trata de la educación como una profesión de ayuda, que posibilita que cada educando descubra lo mejor de sí mismo, consiguiendo así ciudadanos libres y responsables. Y el tercer y último tema describe la identidad profesional del educador, su imagen social y profesional, además de los condicionantes que posee. ,

Un relevante análisis de la sociedad actual y los diferentes contextos vinculados a la educación, incluyendo el escenario virtual, el cual modifica completamente nociones de espacio y tiempo, se realiza en el cuarto y quinto capítulos. Estos se centran en las instituciones educativas y su imprescindible responsabilidad social, teniendo en cuenta todos los elementos que esta incluye. Además, se analizan los códigos deontológicos, desde su aparición hasta la actualidad, subrayando su necesaria renovación y extensión hacia todos los educadores (sujetos implicados en la educación) y hacia una autonomía de juicio (de acuerdo con la variabilidad de las situaciones). Resultan también de interés las reflexiones que proponen sobre la universalización y globalización que supone la tecnología, centrándose en los objetivos de su aplicación en la educación para poder conseguir la plenitud humana, haciendo un buen uso de los medios. Finalmente, se realiza una reflexión sobre la valoración de la sociedad centrada en el producto más que en el proceso, en el incremento de capacidades más que en el esfuerzo por conseguirlas, otorgándole al ser humano un carácter perfecto, el cual, resulta a todas luces inalcanzable. ,

El siguiente capítulo continúa con la reflexión sobre la tecnología, esta vez centrada en la adquisición de nuevas capacidades. De esta forma, define la competencia digital como una capacidad básica, en la que cabe distinguir un nivel de uso y un nivel de sentido (pp. 102- 103), que interaccionan a la vez con los conceptos de bien interno y bien externo. También se analiza el papel que el educador debe adoptar en el ciberespacio, recordando el principio de continuidad que este contexto posee y su relación con la idea de la posverdad. ,

El capítulo siete se centra en la calidad del profesorado y presenta diversas razones por las que un educador debe ser considerado un modelo moral (p. 122), lo que tiene que ver con sus rasgos personales, así como aceptar la educación como una profesión de ayuda, en la que se crea una conexión emocional con el estudiante y se concede gran importancia a lo que comúnmente denominamos predicar con el ejemplo. Además, al final del capítulo se presentan algunos obstáculos para considerar al educador como modelo moral y posibles soluciones para superarlos. ,

La concreción y características del aprendizaje ético se tratan en el capítulo ocho, donde se apunta fundamentalmente a la necesidad de desarrollar este aprendizaje de manera integrada. Según
los autores, la ética puede descubrirse en cada asignatura, y para lograr una formación multidimensional, requiere la concurrencia de diferentes dimensiones, como la cognitiva, la conductual y la afectiva. Finalmente, se analizan las posibilidades del aprendizaje cultural en la promoción del aprendizaje ético. ,

La enseñanza de los comportamientos éticos es planteada en el capítulo nueve, que comienza definiendo la educación como un concepto que influye e implica a todos los ámbitos (personal, ciudadano y profesional) para lograr un pleno desarrollo de cada individuo. Se enfatiza en la dimensión moral, como un proceso de construcción y enseñanza de destrezas y actitudes del ser
humano, relacionándolo con el contexto actual, en el que encontramos un claro desarrollo de las tecnologías. Para poder lograr una educación exitosa y moral es necesario un constante análisis,
toma de decisiones y actuaciones en el contexto en el que se vive, y esto incluye las constantes interacciones entre el mundo digital y el presencial, ligado a las necesidades de una sociedad
multi e intercultural. Por ello, la educación resulta imprescindible en este escenario, en cuanto que guía y aporta los conocimientos y destrezas que permiten al ser humano ser moralmente libre.
Los autores presentan también algunas estrategias y obstáculos para la puesta en práctica de la educación moral, además de las principales teorías en las que se sustentan (p. 158). El último apartado realiza una mención especial de un modelo de aprendizaje moral reciente, el aprendizaje-servicio, que se desarrolla en una gran variedad de contextos, sujetos y actividades. Según se
plantea, todo aprendizaje-servicio comienza con una necesidad de la sociedad, la cual es paliada con la puesta en práctica del contenido aprendido por los estudiantes, lo que supone un concepto
de completa renovación educativa, donde se aplican los conocimientos adquiridos a una situación real y de necesidad y se alcanzan, al mismo tiempo, aprendizajes éticos y cívicos. ,

El último capítulo profundiza en el concepto del aprendizaje ético, pero esta vez enfocado desde su evaluación, que debe entenderse como un proceso dinámico orientado al completo desarrollo formativo. Destaca la relevancia de emplear una amplia variedad de estrategias en las que el feedback resulta un aspecto clave, pues supone un punto de partida de futuros aprendizajes, lo que convierte a esta actividad en un elemento de un proceso circular que permite seguir aprendiendo de manera continua y durante toda la vida. ,

En definitiva, este libro sobre ética educativa constituye una lectura necesaria para cualquier educador o persona relacionada —o interesada en relacionarse— con la tarea educativa. Posee un enfoque teórico, pero al mismo tiempo didáctico, como lo muestran las reflexiones finales que se incluyen en cada capítulo, en muchos casos vinculadas a la práctica docente, y las originales actividades que se proponen en todos ellos. La gran variedad de temas que aborda constituye una evidencia de la relevancia de la ética en la educación, lo que en demasiadas ocasiones tiende a olvidarse o subestimarse, prescindiendo así de uno de los elementos esenciales de la tarea de educar: su dimensión ética. Además, no puede decirse que se trate de un libro ni para principiantes, ni para expertos, sino más bien para ambos, en cuanto que, dependiendo del momento vital de cada educador, permite obtener diferentes conclusiones, análisis y reflexiones vinculados a su práctica educativa. ,

Ana García-Bravo ■

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