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Watts, P., Fullard, M. y Peterson, A. (2021). Hacia la comprensión de la educación del carácter: enfoques, aplicaciones y problemática (Dana Atef Jeries)

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Watts, P., Fullard, M. y Peterson, A. (2021).
Hacia la comprensión de la educación del carácter: enfoques, aplicaciones y problemática.
McGraw-Hill Education. 168 pp.

Resumen

Los educadores, término que engloba a los profesores, pero también a todos los profesionales implicados en el proceso educativo, son plenamente conscientes de que los aspectos clave de la educación son el desarrollo personal y social de los alumnos. El papel de los profesores es esencial a la hora de permitir que sus alumnos evolucionen y se conviertan en la mejor versión de sí mismos, manteniéndose integrados en diferentes círculos sociales. No cabe duda de que los logros académicos también forman parte integral de la educación. No obstante, ante ciertos factores de estrés, las escuelas tienden a reorientar sus objetivos para responder a las exigencias que imponen esas presiones. Un buen ejemplo de factor de estrés es la evaluación del progreso académico mediante pruebas y exámenes. Algunos profesores ya han apuntado a que estos exámenes no reflejan las habilidades y destrezas de los alumnos. Asimismo, algunas de estas herramientas de medición no responden al objetivo final de la educación, que es, en última instancia, ayudar a los alumnos a desarrollarse de manera holística en los planos personal, académico y social. ,,

Este libro presenta un enfoque de la educación del carácter y analiza su impacto potencial en las escuelas a la hora de fomentar el desarrollo personal y social de los alumnos. El libro está estructurado en siete capítulos que ofrecen ideas, prácticas y métodos en los que la educación de carácter hace especial hincapié. ,,

El primer capítulo incluye las definiciones de dos conceptos clave: el de «carácter» y el de la «educación del carácter». El término carácter se refiere al conjunto de cualidades que producen determinadas emociones morales que guían el comportamiento de las personas. Aquellos rasgos que permanecen de forma estable en el carácter de una persona serán los que moldeen su verdadera esencia. Existen cuatro tipos de virtudes: intelectuales, morales, cívicas y de rendimiento. Estas virtudes están consideradas como los «pilares del carácter». Así pues, la educación del carácter es el esfuerzo intencionado de las escuelas y las familias por ayudar a los niños y jóvenes a entender y preocuparse por los valores éticos, y a desarrollar cualidades personales y psicológicas, todo ello sin perder de vista que el carácter es un proceso en constante evolución que debería evaluarse y examinarse con cautela. De este modo, la educación del carácter ofrece una perspectiva inclusiva de la persona como un todo. Cabe destacar que el libro que comentamos adopta un amplio enfoque neoaristotélico de la educación del carácter. Desde esta perspectiva, la educación del carácter hace hincapié en la enseñanza y desarrollo de virtudes, que son positivas y valiosas en términos éticos, para ayudar a los niños en el futuro. ,,

El capítulo presenta asimismo dos enfoques del desarrollo personal y social de los alumnos. El primer enfoque es la educación positiva, que se asocia a los elementos de la psicología positiva aplicada a la educación, como desarrollar una mentalidad positiva y un sentimiento de autoeficacia. El segundo enfoque es el del aprendizaje socioemocional, que describe el proceso por el que se obtienen las destrezas y conocimientos necesarios para configurar identidades sanas, regular las emociones, lograr metas personales y colectivas, demostrar empatía, desarrollar relaciones de apoyo y tomar decisiones responsables. ,,

El segundo capítulo está dedicado al carácter de los docentes y su función a la hora de orientar la conducta. Si bien la investigación educativa ofrece abundante documentación sobre esta cuestión, el impacto de los aspectos morales y éticos de la enseñanza suele dejarse de lado cuando el éxito académico y la inserción se convierten en la máxima prioridad de las reformas educativas en las escuelas. En consecuencia, además de constantes debates sobre las calificaciones en las evaluaciones de las escuelas y la responsabilidad de los profesores, los planes de formación del profesorado transmiten el mensaje de que la función del profesor se limita a transmitir los conocimientos y las destrezas técnicas sobre una materia a los alumnos. No obstante, pese a la poca atención que se presta al carácter del profesor y las cualidades que debería demostrar, no cabe duda alguna de que el carácter del profesor influye en su comportamiento personal y profesional. El profesor se presenta como modelo de referencia, influye en el desarrollo del carácter de los alumnos, en sus actitudes y su conducta, de forma consciente y también inconsciente. Asimismo, el capítulo analiza en profundidad las virtudes del carácter de un «buen profesor», por ejemplo: confianza, humildad, capacidad de trabajar en equipo, amabilidad, empatía, sentido del humor y una buena capacidad de comunicación. ,,

El tercer capítulo estudia cuál sería un entorno adecuado para la educación del carácter. Las páginas web y las políticas de las escuelas suelen contener la visión principal y las aspiraciones del centro. Sin embargo, para que esa visión se materialice, la escuela tiene que asegurarse de convertir esas intenciones en acciones concretas. Toda escuela que se precie debería definir un conjuntoinequívoco de principios rectores para el desarrollo emocional de los alumnos. Involucrar a los alumnos en el proceso contribuye a crear una misión compartida que aspira a desarrollar su carácter. La función de la comunidad escolar es elegir un conjunto de virtudes fundamentales y orientarlo de una manera que permita considerarlo como positivo. Las virtudes seleccionadas deberían ser acordes con los valores y la cultura que la escuela pretende fomentar. Además, el entorno físico de la escuela es vital para reflejar la visión del centro. Un entorno educativo creativo y cuidado se consigue con profesores creativos que diseñen y decoren el espacio de manera que sirva de apoyo a la educación del carácter, así como con alumnos orgullosos que muestren su trabajo en las paredes y celebren sus triunfos. ,,

El cuarto capítulo explica la relación entre la educación del carácter y el buen comportamiento para el aprendizaje. El vínculo entre el carácter y el comportamiento se hace evidente cuando consideramos el carácter como una guía para el pensamiento, el razonamiento y la conducta de una persona. Las escuelas que adoptan el enfoque sobre el comportamiento basado en el carácter tienden a usar estrategias orientadas a desarrollar la motivación intrínseca de los alumnos para comportarse en consecuencia, así como su habilidad para tomar buenas decisiones al gestionar sus propios comportamientos. Dichas estrategias desarrollan virtudes, como el respeto, la compasión, la empatía, la responsabilidad, etc. En otras palabras, tener un buen carácter ayuda a los alumnos a elegir los comportamientos adecuados por las razones adecuadas. Las políticas de comportamiento de las escuelas son componentes clave a la hora de definir las expectativas sobre el comportamiento de los alumnos. Aunque no existe garantía alguna de que dichas expectativas vayan a la par con las que existen en casa, la solución más efectiva es que familias y escuela lleguen a un acuerdo. Según la educación del carácter, una escuela puede aplicar varios enfoques que fomenten un comportamiento positivo para el aprendizaje, como elogiar verbalmente, elaborar modelos, asignar funciones y responsabilidades a los alumnos, informar a los padres sobre los comportamientos positivos en la escuela, etc. Además, este capítulo ilustra las funciones de varios puestos que se ocupan de la gestión del comportamiento. Entre los enfoques citados, una de las ideas que suelen aplicarse con más frecuencia es la de los premios y castigos. No en vano, los premios y los castigos pueden ser útiles para fomentar un buen comportamiento si se aplican con precaución y con una intención clara dentro del enfoque basado en el carácter. ,,

El capítulo cinco aborda la inclusión de la educación del carácter en el plan de estudios. El hecho de que la educación del carácter no tenga un plan de estudios definido permite a los profesores hacer gala de sus destrezas en la planificación de una educación del carácter personalizada que se adapte a sus escuelas. Por lo tanto, los profesores deberían integrar la educación del carácter y el aprendizaje de las virtudes en los contenidos del plan de estudios de una forma significativa e interrelacionada y darles a los alumnos la oportunidad de reflexionar sobre lo que están aprendiendo y relacionarlo con su vida personal. Por ejemplo, el carácter se puede enseñar en una clase de informática si noscentramos en los problemas éticos fundamentales que conlleva la aparición de nuevas tecnologías y en formar usuarios inteligentes que sean capaces de navegar de manera segura en el universo virtual. Otra oportunidad más para impartir educación del carácter nos la brindan aquellas actividades de enriquecimiento independientes que ocurren fuera del horario escolar. Estas actividades, tales como clubes deportivos, aprendizaje al aire libre, entre otras, permiten a los alumnos alimentar sus intereses más allá de las limitaciones del currículo formal. ,,

El capítulo seis incluye una reflexión sobre la educación del carácter fuera de la escuela a través de la acción social. También conocida con el término «servicio comunitario», la acción social es considerada una estrategia pedagógica fundamental en la educación del carácter, y se define como aquellas acciones prácticas que niños y jóvenes realizan en servicio de otras personas para generar un cambio positivo. El servicio comunitario engloba un proceso continuo de acción, reflexión, comunicación y negociación que conecta el desarrollo del carácter de los alumnos con su papel como ciudadanos. Por lo tanto, el servicio comunitario aspira a lograr un equilibrio entre los planos personal y comunitario del desarrollo. Cuando los alumnos participan en una acción social significativa comprenden los fines educativos y morales subyacentes. Los profesores también ejercen un papel muy importante al conectar las experiencias de los alumnos en la escuela con sus acciones fuera de ella. Mediante la creación de un entorno abierto, reflexivo y democrático, la comunidad escolar sienta unas bases sólidas para otras formas democráticas de acción social de puertas para afuera. ,,

El último capítulo incluye una serie de prácticas y recursos que podemos aplicar como parte de la educación del carácter. El primer método sugerido para educar el carácter es a través de los cuentos. Los cuentos son una forma popular de aprender sobre la moralidad y las virtudes, porque combinan imaginación y entretenimiento y están considerados como un método muy potente para llamar la atención de los alumnos, despertar sus emociones y permitirles experimentar nuevas situaciones y contextos. Otro enfoque recomendado es usar dilemas morales. Para la educación del carácter, los profesores pueden utilizar dilemas morales para animar a los alumnos a reflexionar sobre situaciones de la vida real que requieran una actuación ética. Este enfoque permite a los alumnos debatir, explicar y justificar la respuesta elegida. Además, este capítulo contempla la utilización de ejemplos morales como vehículo para impartir educación del carácter. Como ya hemos visto, los alumnos pueden aprender a través de la observación, así pues, las acciones y comportamientos de los adultos de su entorno transmiten mensajes significativos de carácter moral a los alumnos. No obstante, los profesores también tienden a usar ejemplos morales de la «vida real» o de la literatura para inspirar a los alumnos a absorber esas virtudes del carácter. Además, el capítulo propone una relación de recursos, organizaciones e instituciones para el perfeccionamiento profesional en la aplicación de la educación del carácter en las escuelas. En resumen, este libro es una lectura muy valiosa para profesores o educadores que pretendan entender la educación del carácter y ahondar en su proceso de implementación en el terreno educativo. En sus páginas se definen, explican y muestranlos componentes de la educación del carácter y su aportación al desarrollo de la ética y de ciertas virtudes en niños pequeños. El libro conecta la teoría con la práctica de una forma sencilla, además de ofrecer una combinación de varios estudios de caso muy esclarecedores y de actividades de autorreflexión para explicar y contextualizar las ideas propuestas. ,,

Dana Atef Jeries ■ ,,,,

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