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Quigley, C. F. y Herro, D. (2019). An educator's guide to STEAM. Engaging students using real-world problems (Juan Luis Fuentes)

DOI

10.22550/2174-0909.3072

Resumen

Recuerdo bien el día en que aprendí realmente el concepto de círculo. Algo aparentemente sencillo de dibujar, a mano o con un compás si se desea una mayor perfección, tiene unas implicaciones mucho más profundas si se le presta la debida atención y se pretende comprender en toda su extensión. Era un niño cuando la profesora de Dibujo faltó por una baja médica y acudió un profesor sustituto, quien cogió una tiza atada a una cuerda y nos hizo ver con claridad el sentido completo del círculo. Aquel profesor no nos enseñó a dibujar círculos, lo que ya sabíamos desde hace tiempo, sino que nos ayudó a tocar el círculo con nuestras propias manos, a manejarlo, transferirlo, a mirarlo desde diferentes puntos de vista. El círculo había dejado de ser un simple dibujo en la pizarra o el papel, para convertirse en un concepto relevante no solo para la asignatura de Dibujo, sino también para las matemáticas —dando sentido a las fórmulas que estudiábamos y los conceptos asociados como el radio, el diámetro o el perímetro—, la biología —al entender las razones de la circularidad de muchos organismos—, la física —en relación a la distribución de las fuerzas—, o la estética —en referencia a la perfección inherente al propio dibujo—. Aquella sencilla experiencia transdisciplinar cambió nuestra percepción sobre el círculo, pero también sobre otros contenidos. Nos ayudó a comprender que lo que explicaba cada profesor no era relevante exclusivamente para su asignatura, sino que podía facilitar entender mejor lo que estudiábamos en materias aparentemente distintas. Nuestra percepción de la realidad cambió, haciéndose menos estrecha y torpe, y más interconectada e integral. Aquella clase nos hizo un poco más intelectualmente maduros. ,,

Esta pequeña anécdota me parece que ilustra uno de los objetivos fundamentales de lo que se conoce como educación STEAM (Science, Technology, Engineering, Arts and Mathematics), que constituye el tema central del libro que aquí se reseña. En pocas palabras, la educación STEAM trata de afrontar el reto de los aprendizajes que se producen de manera desconectada, tanto entre ellos mismos, como con el entorno social. Es un método transdisciplinar que se propone enseñar contenidos y las relaciones existentes entre ellos, de tal forma que permitan trascender los propios contenidos y desarrollar una visión más amplia y profunda de la realidad. ,,

Las autoras de este libro son dos profesoras universitarias en Pittsburgh y Clemson (EEUU), quienes, en los últimos años, han realizado un importante número de investigaciones sobre este tema, investigaciones que son fruto de un trabajo muy vinculado a centros educativos, en tareas de formación, asesoramiento y desarrollo de programas STEAM. Esto es evidente tanto en algunas de sus publicaciones anteriores como en el propio libro, que tiene un eminente carácter descriptivo y práctico, así como argumentativo de las contribuciones de su propuesta. ,,

El origen del STEAM es bastante reciente y en él se encuentra una clara intención de complementar la metodología del STEM, mediante la integración de las artes, entendidas en sentido amplio. Sin embargo, como afirman las autoras del libro, no se trata simplemente de añadir un nuevo concepto, sino también de dotar de un carácter más social y humanístico a esta metodología. Con las artes se pretende adquirir una visión más creativa de las posibles soluciones a los problemas sociales, que habitualmente implican cuestiones científicas, y se adquiere una conciencia de que los problemas no siempre tienen una única solución, como apuntaba Eisner, ni esta se conoce desde el principio, ni se alcanza siguiendo estrictamente una serie de pasos establecidos, sino que se crea progresivamente con el propio proceso de aprendizaje. Si bien, como todo concepto reciente, no presenta un consenso en su definición entre los diferentes autores, este libro pone el acento precisamente en el vínculo entre ciencias y artes y humanidades, como estrategia que evita una estrecha visión de las primeras. ,,

Unido a esto, el STEAM tiene el objetivo de otorgar al concepto un carácter más inclusivo en el que niñas y estudiantes de minorías étnicas escasamente motivados por las disciplinas científicas puedan verse atraídos por ellas, pues, habitualmente, el STEM se desarrolla en actividades extraescolares con diseños instruccionales avanzados, que no son accesibles a todos y que redundan en una muy desigual representación en profesiones científicas. ,,

Cabe señalar que, aunque el resultado sí resulta novedoso, sus diferentes elementos son habituales de las innovaciones pedagógicas de los últimos años, como el aprendizaje basado en problemas, el aprendizaje significativo o el aprendizaje-servicio. Sin embargo, aporta un aspecto que me parece muy significativo y que hace referencia a la enseñanza transdisciplinar y conectada con la realidad. Puede decirse que metodologías como el aprendizaje-servicio han sido criticadas en muchos casos por poner mayor atención en el servicio que en el aprendizaje. En este sentido, el STEAM, si bien se dirige a trabajar sobre problemas sociales en intensa interrelación con ellos —lo que aporta un elemento muy motivador para los estudiantes—, pone mayor acento en el aprendizaje del aula, es decir, en la dimensión intelectual del problema, más que en el servicio. ,,

El funcionamiento de esta metodología es explicado en los primeros capítulos, donde se presentan de manera detallada los puntos clave para el desarrollo de unidades STEAM. A pesar de ello, no puede decirse que se trate de un manual al uso con recetas concretas, sino de una guía con reflexiones que, en muchos casos, se encuentran enraizadas en testimonios de profesores que están desarrollando estas propuestas. En definitiva, es un libro para docentes, muy vinculado a la práctica, como suele ser habitual en buena parte de la producción pedagógica estadounidense, que introduce continuas alusiones a situaciones de aula y obtiene conclusiones teóricas a partir de ellas para configurar un modelo específico de enseñanza y aprendizaje. ,,

Como Quigley y Herro explican, los estudiantes se enfrentan a un escenario diseñado por el profesor en el que se plantea un problema que deben resolver mediante diversas tareas. Estas tareas implican diferentes disciplinas de manera natural y requieren, en algunos casos, salidas del centro y visitas de expertos en las distintas problemáticas como fuente de información y asesoramiento. Al ser problemas reales, no se trata de dar una única respuesta, como ocurre con la enseñanza centrada en los contenidos, sino de plantear alternativas de solución justificadas y basadas en lo estudiado en diferentes asignaturas. ,,

Junto a los capítulos más prácticos que definen las estrategias para introducir esta metodología en un centro, las formas de elaborar escenarios o de evaluar las unidades STEAM, son interesantes las consideraciones que realizan las autoras sobre la transversalidad y la introducción de las artes. Con respecto a la primera, la distinguen de la multi e interdisciplinariedad debido a la naturalidad con la que se integran las disciplinas en los escenarios planteados, ocupando las mismas áreas para dar lugar a nuevas ideas. Esta transdisciplinariedad surge precisamente del realismo de los problemas, que lleva a trabajar en las disciplinas sin pensar en su distinción. Es decir, se recurre al conocimiento necesario y se aplica para articular una solución. Tal forma de resolver los problemas es lo que realmente permite conocer las interconexiones existentes entre las diferentes disciplinas. En relación a la inclusión de las artes en el STEAM, advierten de que no pueden ser vistas únicamente en su dimensión estética y las aportaciones que pueden realizar para embellecer los productos, sino que también juegan un papel relevante en el diseño, expresión de emociones y resolución de problemas. ,,

En definitiva, el STEAM es un nuevo ejemplo de pedagogía activa con aportaciones relevantes para la docencia en las aulas que promueve un aprendizaje más global, interconectado e integrado en el entorno del centro educativo. Ahora bien, hay algunos aspectos con respecto a la propuesta y al propio libro que deben tenerse en cuenta. ,,

En primer lugar, como se puede leer entre líneas en el texto, no se trata de convertir toda la docencia en STEAM, sino de incluir este tipo de actividades en la dinámica del curso escolar, de manera complementaria a otras. El tiempo que requiere su desarrollo, los recursos que deben movilizarse, la flexibilidad horaria que demanda, entre otras cosas, complican su compatibilidad con otras actividades, por lo que razonablemente puede tener su sitio en el currículum escolar, pero un sitio determinado, junto a otros quehaceres. ,,

En segundo lugar, el STEAM supone varios problemas inherentes a su propia naturaleza. Por un lado, la transdisciplinariedad en los contenidos demanda, al mismo tiempo, un profesorado que responda adecuadamente a ello, bien mediante un equipo de profesores de diferentes disciplinas que trabajen conjuntamente, que no siempre está disponible, bien mediante un profesor especialista en diferentes materias, lo que resulta complicado en cursos superiores. Por otro lado, es notable un problema de encaje entre las necesidades sociales y el currículum escolar, pues no siempre es sencillo encontrar elementos comunes que impliquen a varias asignaturas y permitan diseñar escenarios STEAM. ,,

Finalmente, con respecto al libro, cabe apuntar que, si bien su grado de contextualización es un elemento positivo en muchos casos, está centrado en el sistema educativo estadounidense, por lo que es necesario realizar una traslación al entorno español de sus estructuras para comprender sus problemas, procedimientos y recomendaciones. Además, sería conveniente, en los primeros capítulos, una mayor fundamentación teórica de los principios que sustentan el STEAM. Al conocer esta metodología, fácilmente se adivinan principios de las propuestas de Newman, con respecto a la transdisciplinariedad; de Dewey, en relación al aprendizaje experiencial y alcontacto con los problemas sociales; o a Gardner, sobre las inteligencias múltiples que se trabajan en la diversidad de tareas, por lo que una conexión con estos autores contribuiría a la configuración de una propuesta más sólida en esta prometedora metodología. ,

Juan Luis Fuentes

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