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Enseñar a aprender. Estrategias, Actividades y Recursos Instruccionales.

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Rodríguez, S., Valle, A. y Núñez, J. C. (2014).
Enseñar a aprender. Estrategias, Actividades y Recursos Instruccionales.

(Madrid, Pirámide). 152 pp.
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Resumen

Enseñanza y aprendizaje son dos términos estrechamente interrelacionados y en torno a ellos gira el proceso educativo: toda propuesta de enseñanza debería incrementar el aprendizaje. De esta forma, y considerando la creciente complejización de los procesos de aprendizaje escolar en la sociedad actual, la finalidad de la enseñanza en la escuela es ayudar a los estudiantes a convertirse en agentes autónomos capaces de gestionar su aprendizaje, cambiando sus concepciones sobre los procesos de enseñanza y abriendo la posibilidad de introducir diferentes estrategias que les permitan autorregular su actuación en respuesta a las demandas de la tarea y de la situación. Se trata, pues, de que se conviertan en alumnos estratégicos, reflexivos, autónomos y capaces de desarrollar aprendizajes significativos. Por tanto, las exigencias que ofrece la escuela contemporánea frente a las características del aprendizaje autónomo elevan los requerimientos en relación con el desarrollo cognitivo y metacognitivo de los alumnos, tal y como en este libro se evidencia.

El objetivo primordial de este libro es desarrollar una propuesta de implementación por parte del docente de estrategias, actividades y recursos metacognitivos que contribuyen a estimular una serie de procesos internos encaminados a desarrollar mecanismos autorreguladores en los estudiantes y que les permitan tener un papel activo en su proceso de aprendizaje.

Todo ello se enmarca dentro de los planteamientos actuales acerca del aprendizaje que conciben la autorregulación de los aprendizajes como dinámica y compleja, en la que intervienen aspectos cognitivos, motivacionales, emocionales y contextuales (Butler y Cartier, 2005; Patrick y Middleton, 2002).

A lo largo de sus cinco capítulos, debidamente documentados con figuras, esquemas, plantillas e incluso lecturas complementarias, se hace mención a más de cien referencias bibliográficas. Tras una perfecta introducción como punto de pivote en torno al cual gira el resto del libro, comienza un interesante recorrido para el lector. Éste es uno de las mayores logros de Enseñar a aprender: estrategias, actividades y recursos instruccionales, ya que a través de su lectura nos adentra de forma totalmente interactiva en un planteamiento tanto teórico como práctico.

Consigue, así, hacerle sentirse al lector partícipe de las diferentes situaciones que los profesores Rodríguez, Valle y Núñez plantean capítulo a capítulo, con gran maestría y experiencia. De esta forma, en el primer capítulo denominado «Enseñar a aprender: un concepto complejo» se dan las claves para operativizar e implementar el «aprender a aprender» en el currículum escolar ordinario. Así mismo, y desde una perspectiva histórica, se resume el concepto de aprendizaje a través de las distintas corrientes de pensamiento psicológico para, finalmente, desarrollar el constructo de control metacognitivo que sienta las bases del aprendizaje autorregulado.

El segundo capítulo aborda las «Fases y áreas en la autorregulación del aprendizaje» según la propuesta estructural de Pintrich (2000). Aun tratándose del capítulo más teórico del libro, su secuenciación en tres apartados correspondientes a las áreas cognitiva, motivacional y contextual de la autorregulación con sus correspondientes fases de planificación, supervisión, revisión y valoración, nos permite comprender cada una de las interrelaciones de factores personales, comportamentales y ambientales que se dan en el proceso de aprendizaje. Ya en el ecuador del libro, en el capítulo «Enseñar a comprender y construir ideas» se ofrecen recursos y estrategias instruccionales concretas tanto para enseñar a seleccionar, memorizar y organizar la información como para promover la elaboración informativa, para así sortear fácilmente algunas de las dificultades más frecuentes con las que el aprendiz se encuentra en su día a día. En el siguiente capítulo, «Enseñar a gestionar la propia motivación », se contempla la motivación como una de las fuerzas motrices que impulsan el proceso de aprendizaje y se pone de manifiesto la importancia de que los docentes pongan nombre a los sentimientos y a las emociones que surgen en los contextos académicos, para hacer más conscientes a los estudiantes de lo que sienten y creen, ya que calibrar la propia actuación requiere de un análisis incansable de información autorreferida. Además de los diferentes aspectos cognitivos relevantes para la autorregulación del aprendizaje abordados en el libro, resulta también imprescindible que el estudiante regule sus creencias, emociones y afectos. Por tanto, en el aula no solo se han de trabajar estrategias cognitivas sino también estrategias motivacionales, y este libro nos indica la forma idónea de llevarlo a cabo. Concretando, las estrategias aquí planteadas atienden tanto a aquellas que ayudan al estudiante a mantenerse implicado en el estudio, como a las claves para identificar y reducir el impacto de las estrategias de autoprotección (estrategias dirigidas a la protección de la valía personal, estrategias de self-handicapping y estrategias de pesimismo defensivo). Finalmente, el lector dispone de herramientas conceptuales y metodológicas en el último capítulo denominado «Enseñar a manejar el contexto de aprendizaje», en el que se plantean varias estrategias de gestión de recursos, tales como la gestión del tiempo, el entorno de estudio o la ayuda de profesores o compañeros que ayudarán al alumno a adaptarse al contexto para la consecución de sus objetivos.

En síntesis, los recursos, actividades y estrategias de enseñanza metacognitivas que aquí se presentan contribuyen a estimular una serie de procesos internos encaminados a desarrollar mecanismos autorreguladores en los estudiantes, que les permiten tener un papel activo en el proceso de su propio aprendizaje, tanto a nivel cognitivo y metacognitivo como motivacional.

De esta forma, se considera que la obra de Rodríguez, Valle y Núñez constituye una importante aportación al campo de estudio del aprendizaje autorregulado, al considerar los múltiples aspectos que implica. En este sentido se subrayan los esfuerzos de los autores por sumergirse dentro de esta perspectiva de estudio e integrar en sus análisis aspectos personales y contextuales de los aprendizajes.

Están, por tanto, de enhorabuena la psicología educativa en general, los autores y editores de este libro en particular, y sobre todo, los lectores, todos los docentes de las diferentes etapas educativas y estudiantes de titulaciones de grado y máster vinculadas al ámbito de la educación. Es, por todo ello, una obra de gran interés práctico y un ejemplo vivo de lo que debe ser la educación, lo que lo convierte en una lectura obligada y altamente recomendada.

Referencias: BUTLER, D. L. y CARTIER, S. C. (2005) Multiple complementary methods for understanding self-regulated learning as situated in context.

(Montreal, QC) Abril, pp. 1-40. Recuperado de: http://ecps.educ.ubc.ca/ files/2013/11/Butler-Cartier-2005-AERA-Paper- Final.pdf.

PATRICK, H. y MIDDLETON, M. J. (2002) Turning the kaleidoscope: What we see when self-regulated learning is viewed with a qualitative lens, Educational Psychologist, 37, pp. 27-39.

PINTRICH, P. R. (2000) The role of goal orientation in self-regulated learning, en BOEKAERTS, M., PINTRICH, P. R. y ZEIDNER, M. (Eds.) Handbook of self-regulation (San Diego CA, Academic Press) pp. 451-502.

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