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Una visita a la hemeroteca

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Resumen

En números anteriores de Una visita a la hemeroteca se ha comprobado el interés creciente por temas educativos actuales, como el uso de las TIC y su valor pedagógico, el tratamiento pedagógico en la dimensión afectiva, la atención en el sistema universitario de sujetos con necesidades educativas especiales, la formación inicial del profesorado y la práctica docente, etc.

Sin embargo, en esta ocasión vamos a aprovechar para mostrar una de las líneas de investigación histórico-educativa que está despertando mayor interés en la comunidad científica nacional e internacional versada en Historia de la Educación: el patrimonio material e inmaterial como fuente de conocimiento.

Como se demostró en las VI Jornadas Científicas de la Sociedad Española para el Estudio del Patrimonio Histórico-Educativo (SEPHE) este tema da mucho juego, pues traslada nuestra mirada al pasado, presente y futurible de la gestión del patrimonio de una determinada institución de educación formal (escuela, instituto, universidad) o de educación no formal (como los museos), a cualquiera de los niveles educativos (primaria, secundaria o universidad) o grupos de población, o bien a un momento o un lugar geográfico concreto.

La UNESCO ha ido matizando el concepto de patrimonio, pasando de un planteamiento reducido del término que sólo abarcaba los bienes muebles e inmuebles, a paisajes y sitios patrimoniales y, más recientemente, a los bienes intangibles, término que intenta aglutinar ese conjunto de nociones tan complejas como son la cultura, la identidad y la memoria.

En definitiva, el patrimonio engloba algo más que edificios destacados, determinados objetos y expresiones culturales (fiestas, ritos y actividades socio-culturales) que se desarrollan en un lugar y/o un tiempo concreto. Con su estudio, se pretende recuperar, conservar y divulgar todo lo relacionado con el patrimonio en sus dos vertientes, tangible e intangible.

De esta forma, este tipo de estudios se interesan normalmente por la ubicación geográfica, el edificio y sus instalaciones, los recursos materiales conservados, los recuerdos de sus protagonistas, etc.

Pero además, el estudio y uso del patrimonio también resulta interesante desde la perspectiva de la Didáctica, ya sea en el contexto de la formación inicial del profesorado de enseñanza obligatoria o en la transmisión de determinados conocimientos (históricos, estéticos, cívicos, etc.) en el alumnado de los distintos niveles educativos.

Cuenca López, J. M. (2014).
El papel del patrimonio en los centros educativos hacia la socialización patrimonial.
Tejuelo, Didáctica de la Lengua y la Literatura, Educación
, 19, pp. 76-96.
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Su tesis doctoral, leída en 2002 y dirigida por Jesús Estepa Giménez y Consuelo Domínguez Domínguez, se tituló El patrimonio en la didáctica de las ciencias sociales: análisis de concepciones, dificultades y obstáculos para su integración en la enseñanza obligatoria.

Desde la década de 1990, este profesor del Departamento de Didáctica de las Ciencias y Filosofía (Universidad de Huelva) ha publicado varios artículos sobre la educación patrimonial en revistas relevantes, como Aula historia social, Clío: History and History Teaching, Cuadernos de pedagogía, Cultura y Educación: Revista de teoría, investigación y práctica, Enseñanza de las ciencias sociales: revista de investigación, Patrimonio cultural de España, PH: Boletín del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, Revista de psicodidáctica, Treballs d’Arqueologia, etc.

Aparte de sendos artículos en las revistas mencionadas, en los últimos años ha estado muy activo publicando artículos y capítulos en libros, participando en congresos, dirigiendo tesis doctorales, etc. Cabe señalar, por ejemplo, su intervención en tres libros colectivos en donde incide en el tema que nos ocupa: Educar para la participación ciudadana en la enseñanza de las Ciencias Sociales (2012), coordinado por Nicolás de Alba Fernández, Francisco F. García-Pérez y Antoni Santisteban Fernández; La educación patrimonial en la escuela y el museo: investigación y experiencias (2013), coordinado por Jesús Estepa Jiménez; y, Una mirada al pasado y un proyecto de futuro: investigación e innovación en didáctica de las ciencias sociales (2014), coordinado por Joan Pagés y Antoni Santisteban.

En este caso, relaciona este concepto tan polisémico con los deseos de educar a una ciudadanía socio-culturalmente comprometida. Hay que entender el fenómeno identitario del patrimonio en todas sus vertientes (etnológico, natural, científico- tecnológico, etc.), tanto en el pasado como en el presente, pues el conjunto de todas estas interrelaciones es lo que conforma nuestro actual patrimonio cultural.

La didáctica del patrimonio lejos de ser un fin en sí mismo, es para este autor una vía metodológica que ha de in sertarse en el proceso educativo, dentro de esas grandes metas educativas que son enaltecidas en la actualidad y, particularmente, en el seno de una formación de la ciudadanía que permita tanto el desarrollo de procesos de socialización patrimonial como de patrimonialización de la sociedad.

También explica en qué consiste el Plan Nacional de Educación y Patrimonio que ha diseñado el Instituto del Patrimonio Cultural de España (perteneciente al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte).

A lo largo del artículo va aclarando qué entiende por patrimonio, educación patrimonial, didáctica del patrimonio y demás conceptos relacionados. Asimismo, aprovecha para reflexionar acerca de la socialización del patrimonio en el contexto de la educación formal, en donde el patrimonio juega o puede jugar un doble papel como fuente de conocimiento y/o como fuente de socialización. Pero además, no pierde la oportunidad de señalar tres obstáculos (epistemológicos, metodológicos y teleológicos) que hay que tener en cuenta en esta área de conocimiento.

Ibáñez-Etxeberria, A. y Fonal, A. (Coords.) (2014).
Educación Patrimonial.
Clío: History and History Teaching,
40.
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El hecho de que se dedique un número completo de una revista científica a tratar el tema de la educación patrimonial, ya es de por sí suficiente indicador de la actualidad del tema y de las diferentes vertientes en las que deriva.

En este monográfico se dan a conocer algunas de las iniciativas educativas desarrolladas por instituciones patrimoniales españolas, centros de educación primaria, institutos de educación secundaria, ayuntamientos, parques naturales, etc. Sin embargo, también se incluyen algunos estudios más propios de la historiografía que de la enseñanza/investigación de la educación patrimonial, e incluso otros que aunque se contextualizan en la Didáctica de las Ciencias Sociales muestran una escasa relación con el tema que nos ocupa.

Ahora bien, sí conoceremos algo más sobre el Plan Nacional de Educación y Patrimonio (diseñado por el Instituto del Patrimonio Cultural de España) y algunos programas de Educación Patrimonial que se están llevando a cabo actualmente en centros educativos españoles y extranjeros.

En varios artículos, se enfatiza en la necesidad de cambiar la conceptualización que estudiantes de los distintos niveles de enseñanza (primaria, secundaria y universidad) tienen del patrimonio, especialmente en el caso de estudiantes de Magisterio (formación inicial del profesorado), diseñando modelos de intervención y/o participando activamente en iniciativas que aúnen el conocimiento teórico y el conocimiento práctico.

A lo largo del monográfico, se muestran los diferentes usos didácticos de fuentes documentales escritas, orales, icónicas, etc. Pero además, el mundo digital también está presente con dos artículos sobre el uso de dispositivos móviles en el marco de la educación patrimonial. En este sentido, Grevtsova y Santacana (2014) señalan que la educación patrimonial debe cimen tarse en la base de una inclusión cultural y plantean el uso de la telefonía móvil en actividades educativas en centros históricos, mostrando así el carácter inclusivo del patrimonio educativo. Por su parte, López Benito (2014) ofrece los resultados obtenidos tras analizar distintos recursos tecnológicos que son utilizados en museos de arte de distintos países (EE.UU., Francia, España y Reino Unido).

El papel del patrimonio como canal para transmitir identidades (de individuos, colectivos e instituciones) deseables, es innegable.

Y en este sentido, se reconocen las potencialidades didácticas del uso del patrimonio en la enseñanza de determinados hitos, personajes y etapas de la Historia (Delgado y Estepa, 2014; Salinas, 2014).

Conceptos como educación cívica, educación estética, memoria histórica, educación en valores, compromiso ciudadano, etc., se van entrelazando hasta hacerse un lugar en el marco teórico-práctico de la educación patrimonial.

En este monográfico ha participado personal docente y/o investigador de departamentos de las áreas de Didáctica (Didáctica de las Ciencias y Filosofía, Didáctica de la Matemática y de las Ciencias Experimentales, Didáctica de las Ciencias Sociales, etc.), de Historia (Historia Contemporánea, Historia del Arte), de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico, de Métodos de Investigación y Diagnóstico en Educación, de Estética y Teoría de las Artes, de Urbanística y Ordenación del Territorio, de Arqueología, de Teoría del Lenguaje y Ciencias de la Comunicación.

En cuanto a otros niveles educativos, también han participado docentes de centros de educación infantil y primaria y de institutos de educación secundaria. Asimismo, miembros de otras instituciones nos han mostrado otros enfoques acerca de la educación patrimonial manifestando la variedad de este tema.

Myers, K. y Grosvenor, I. (2014).
Cultural learning and historical memory: A research agenda.
Encounters on Education
, 15, pp. 3-21.
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Estos investigadores de la Universidad de Birmingham, perfilan los cambios producidos en los estudios vinculados al aprendizaje cultural y a la memoria histórica.

Así, además de analizar la evolución producida durante las dos últimas décadas en el ámbito del aprendizaje cultural y la amplitud de actividades educativas informales orientadas hacia la transmisión del patrimonio tangible e intangible por parte de niños y adultos, demuestran cómo los estudios sobre el aprendizaje cultural ofrecen múltiples oportunidades de compromiso crítico a los historiadores e historiadoras de la educación.

Desde galerías de arte, archivos y museos se están desarrollando iniciativas de educación no formal, donde las personas que se adentran en estos espacios culturales pueden explorar y conocer más acerca de los diversos patrimonios conservados.

Los autores del artículo sostienen que este renovado énfasis por todo lo que tiene que ver con el aprendizaje cultural ha de ser más investigado, especialmente en lo relativo a sus influencias en la construcción de la memoria histórica, en donde lo objetivo y lo subjetivo inexorablemente se entrelazan. De ahí que aprovechen la ocasión para explicar su importancia y, de paso, trazar los rasgos básicos de una filosofía y de un método de estudio óptimos.

Siguiendo con los discursos historiográficos que emergieron a finales del siglo XX, ha aumentado el interés por las historias sociales y culturales que buscan descubrir y representar a los colectivos ignorados por las narraciones históricas dominantes (la nueva historia cultural mantiene ese rasgo común con su predecesora, la historia social). Parece claro que hay una relación directa entre la revalorización del patrimonio cultural con la necesidad de buscar mecanismos que eviten la exclusión social.

Tanto la sociedad en general como el sector educativo en particular, ven en la educación patrimonial (el aprendizaje del patrimonio cultural) un medio de promoción del bienestar individual (autoestima, buena salud mental, etc.) y de la cohesión social (solidaridad de la comunidad, sentimiento de pertenencia, etc.).

En el último apartado del artículo, titulado El aprendizaje cultural: Una agenda de investigación, ofrecen cuatro indicaciones u objetivos inmediatos a alcanzar en estudios sobre este aspecto: —Trabajar en la obtención de datos descriptivos que proporcione alguna indicación de las diferencias producidas en la práctica del aprendizaje patrimonial, según el lugar o zona geográfica de la que se trate.

—Tener en cuenta la complejidad de la narración de un cambio social, es decir, ser conscientes de que en la era de la globalización aunque se hayan dado transformaciones estructurales parecidas que han afectado a las condiciones materiales de vida, la forma de percibir y de entender esos cambios varía dependiendo del lugar geográfico del que hablemos y, además, se ve condicionada por el valor que le conceda el individuo o el grupo de interés en cuestión.

—Intentar detallar con exactitud los distintos productos que pueden derivarse de este tipo de estudios (murales históricos, folletos de historia local, testimonios orales y sus transcripciones, canciones, etc.) para, a partir de ahí, realizar un seguimiento de su movimiento y de su consumo. Y es que, como señalan estos autores, sigue siendo necesario rescatar esas historias olvidadas y/o marginadas que han de ser contadas, enseñadas y popularizadas.

—Llevar a cabo una investigación de campo que trate el tema de la transformación del patrimonio, es decir, indagar acerca de las formas en que individuos y grupos dotan de significado a la cultura material del pasado.

Como señalan estos investigadores, la conservación y gestión del patrimonio es una vía para que la gente recuerde (memoria histórica). En este sentido, desde un enfoque pedagógico, resulta interesante el potencial de hacer entrevistas (testimonio oral) que nos permitan conocer algo más sobre cómo sus experiencias vividas condicionan o pueden llegar a condicionar la construcción de imaginarios históricos

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