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Lafforgue, L. (2019). Recuperemos la escuela (Beatriz Gálvez)

Authors

Beatriz Gálvez

DOI

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Lafforgue, L. (2019).

Resumen

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Laurent Lafforgue, matemático francés y autor de este libro, nos presenta un texto donde invita a reflexionar sobre la decadencia del sistema educativo actual haciendo referencia a los éxitos y luces de la educación del pasado, más concretamente, de la escuela laica y republicana francesa. No hay duda de que la mejora de la educación es una preocupación social latente en el momento actual, por lo que el atractivo título y diseño de este libro invitan al lector inquieto a adentrarse en sus planteamientos críticos y, en algunos casos, controvertidos. ,

El libro está dividido en tres partes con temáticas diferentes: refundar la escuela; la pasión por conocer; y matemáticas, contenido y experiencia. Cada parte contiene diversos capítulos, en los que, a través de anécdotas, referencias a sus creencias y sentimientos se presentan los elementos que han sido devaluados a favor de otros que, en su opinión, no favorecen una educación de calidad. ,

En la primera parte, el autor argumenta, desde su experiencia, los triunfos de la educación que él mismo experimentó y los elementos que se han perdido, llevando al fracaso de la escuela. Menciona diferentes factores que han obstaculizado el buen funcionamiento de la escuela y que han generado una falta de bases sólidas en áreas como la escritura, la lectura y el cálculo de los alumnos. Entre ellos está el auge del constructivismo, que ha reemplazado a los ejercicios sistemáticos y al aprendizaje metódico, el cual llevó a la sociedad a un conocimiento afianzado de los conocimientos de las principales disciplinas. También aborda el actual rechazo a las disciplinas matemáticas por ser incomprendidas y, a su vez, el declive de las humanidades, por no ser consideradas importantes y útiles, ignorando de esta manera su efecto en la formación del ser humano y su libertad. ,

Sobre la idea de que la misión de la educación es la instrucción, Lafforgue rechazael paradigma de la educación por competencias acusándolo de buscar programar las características personales de los seres humanos. De esta forma, exige definir claramente la misión de la educación, cuyo objetivo ha de ser fundamentalmente la transmisión de conocimientos. El autor se apoya en su argumentación en que otras funciones, como la socialización, pertenecen a las familias y que tareas, como la búsqueda del progreso o la atención a la diversidad, distraen a la escuela de ofrecer una educación de calidad y sacrifican su principal misión. ,

Por ello, propone que la evaluación debe ser en exclusiva de los conocimientos, dejando a un lado otros factores psicológicos y apoya un examen inicial que asegure el cumplimiento de las exigencias necesarias, con el fin de garantizar la recuperación de unas bases sólidas de conocimientos. También destaca la necesidad de articular nuevos planes de estudios donde se especifiquen listados de conocimientos que han de ser necesariamente conocidos por los estudiantes, dejando cierta libertad pedagógica a los maestros. ,

Por otra parte, el autor rechaza las llamadas ciencias de la educación, las cuales no califica como científicas y las acusa de tomar el control de la enseñanza sobre lo que denomina verdaderas disciplinas científicas. En consecuencia, discute que la formación recibida por los profesores no es adecuada, centrándose en aspectos que no son de interés y mostrando una carencia en el dominio de las disciplinas que han de ser enseñadas. ,

Por último, llama en esta primera parte del libro a refundar la escuela, considerando el pasado como un punto de partida y señalando la importancia de los textos escolares antiguos y clásicos como pilares fundamentales de la educación actual, debido a que la enseñanza es algo intemporal que se dedica a transmitir saberes establecidos y perennes. ,

En la segunda parte, Laurent Lafforgue, como científico e investigador, pone énfasis en el valor de la ciencia y el conocimiento. Argumenta la razón de ser de la investigación, la cual se fundamenta en el valor social que se le otorga a la enseñanza, el aprendizaje y el conocimiento, así como el deseo de verdad. Esta verdad contempla un conocimiento fundamental que está sufriendo una crisis profunda debido a la excesiva división de las disciplinas a través de las universidades, que han segregado los saberes, jerarquizándolos o desligándolos unos de otros. ,

El autor razona, desde una perspectiva cristiana, la fundación de la universidad como estudio de todas las cosas, ya que todo es creación de Dios y merece ser estudiado. Desde este punto de vista teológico el saber es ilimitado y es ahí donde reposa la estructura de la universidad y la investigación. En base a esta idea, concibe la vida académica en función de su relación con la teología y afirma que es en la universidad donde se crea un vínculo por la pasión compartida hacia la verdad, la cual, con las ayudas de las ideas de Edith Stein, es definida como algo estético y factual al mismo tiempo. ,

Siguiendo esta línea de argumentación, este matemático defiende la formación espiritual, similar a la espiritualidad cristiana,que resulta del estudio, ejemplificándolo con su propia disciplina. Lamentablemente, la búsqueda de la objetivación ha hecho olvidar aquello que no se puede definir, eliminando la esencia y espíritu de las cosas e impidiendo alcanzar el saber en su totalidad. Esto ha producido que la ciencia se reduzca al aprendizaje de procedimientos mecánicos, para lo cual el autor propone restablecer un equilibrio entre la ciencia y el espíritu, exponiendo cómo conseguirlo en los diferentes niveles educativos. ,

Debido a esta inclinación hacia el saber, este matemático argumenta la necesidad de que los maestros y profesores tengan amor hacia la lectura y la cultura. Esto supondrá, al mismo tiempo, que transmitan a sus estudiantes el mismo amor que ellos poseen, así como la promoción de la utilización de un lenguaje adecuado que les distinga, la experimentación y transmisión de la libertad de pensamiento que otorga la lectura, el combate de las amenazas que ha creado la televisión, el acercamiento de la cultura a la ciencia y la transmisión del legado cultural. ,

Finalmente, en la última sección del libro el autor define las matemáticas mediante los conceptos de comprensión y resolución e identifica esta disciplina como una lengua que se transmite generacionalmente. A partir de esta idea, defiende que las matemáticas deben ser un objeto principal de transmisión y que su enseñanza se debe centrar en las cosas esenciales. Sobre esta misma disciplina, Lafforgue argumenta su relación esencial con el ser humano otorgándoles un objeto de preocupación común, una experiencia del sufrimiento y una búsqueda de objetivar la realidad continuamente. Debido a esta naturaleza humana, las matemáticas contienen una parte invisible, los hechos del pensamiento, tanto a los ojos como al pensamiento. ,

En definitiva, en este libro el autor abre numerosos campos de reflexión sobre la actualidad de la escuela y del conocimiento pedagógico, aportando argumentos interesantes que son justificados a través de experiencias anecdóticas. Sin embargo, en algunos casos se observa una clara carencia de respaldo científico, que sería necesario para apoyar más sólidamente los argumentos planteados. Se trata de un libro interesante y estimulante, tanto para quienes compartan la perspectiva del autor, como para quienes la rechacen, pues puede poner a prueba las creencias del sistema educativo, así como resituar algunas prácticas pedagógicas actuales. ,

Beatriz Gálvez ■

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