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García Amilburu, M., Bernal, A. y González Martín, M. R. (2018). Antropología de la educación. La especie educable. (Yaiza Sánchez Pérez)

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García Amilburu, M., Bernal, A. y González Martín, M. R. (2018).
Antropología de la educación. La especie educable.
Madrid: Síntesis. 203 pp.

Resumen

Antropología de la Educación. La especie educable es el título del libro recientemente publicado por las profesoras María García Amilburu, Aurora Bernal y Mª del Rosario González Martín en el que se aborda un tema tan clásico como actual en educación. Su estructura muestra una clara coherencia interna y externa, pues cada una de las cuatro partes que conforman el libro abordan aspectos cada vez más específicos de la Antropología de la Educación. Además, aportan al lector una visión clarificadora de la disciplina y la importancia de su aplicación en la práctica educativa. ,,

El libro muestra su contenido de un modo sencillo, preciso y directo. Para ello, las autoras organizan la información estructurando sus argumentaciones de una manera didáctica, en la que incluyen cuadros y esquemas que facilitan la lectura y comprensión de ideas complejas. Es necesario destacar que, a pesar de la abstracción de algunos conceptos, las autoras trabajan la información de tal manera que adaptan el contenido a los lectores que no se encuentran familiarizados con la disciplina. ,,

Es evidente la presentación de un esquema estructurado e ilustrativo del libro, pero es preciso también destacar la incorporación de un glosario en cada capítulo con conceptos básicos que facilitan la comprensión de la lectura; así como la presentación, también en cada capítulo, de una serie de preguntas que incitan a la reflexión y que son grandes recursos didácticos que potencian el pensamiento en cuestiones educativas. Se pueden encontrar recursos tanto audiovisuales como literarios, además de propuestas de elaboración de ensayos; un ejercicio que favorece al desarrollo del pensamiento reflexivo en cuestiones relacionadas con el ser humano y su relación con el mundo. Otro aspecto que merece ser destacado es que las autoras aportan una bibliografía ecomendada en la que destacan únicamente algunas obras utilizadas, aquellas que son más ilustrativas en relación con la disciplina. Sin embargo, explican que toda la bibliografía utilizada para la elaboración el libro se puede encontrar en la página web de la editorial, una decisión ecológica y práctica. La bibliografía ampliada cuenta con más de cien autores y obras, tanto clásicas como actuales, que
justifican la actualidad y la necesidad de continuar investigando desde disciplinas como la Antropología de la Educación. ,,

La primera parte presenta una definición y justificación de la Antropología de la Educación. Para ello, se remontan a los orígenes del estudio y la reflexión sobre el ser humano y observan su evolución hasta nuestros días, lo que permite comprender las diferentes tendencias existentes de la Antropología de la Educación, ya sean por sus objetos de estudio o por los métodos utilizados (positivos o filosóficos). El libro centra su estudio en la Antropología de la Educación desde una perspectiva filosófica ya que la reflexión propia del método filosófico forma parte del conocimiento de uno mismo y de la relación con el mundo, ambos elementos objeto de estudio de la Antropología. ,,

La segunda parte del libro aborda qué, cómo y quién es el ser humano. En el texto se define al ser humano como un ser inacabado con capacidad para pensar, pero que necesita de un entorno específico y de las relaciones con otros sujetos para adaptarse, aprender y constituirse como ser social y educado en plenitud. De este modo, la educación se convierte en un elemento necesario para que el ser humano desarrolle sus capacidades y no sea únicamente lo que ya es, sino también lo que puede llegar a ser. Para ello, los individuos han de conocerse a sí mismos para organizar su
entendimiento y voluntad con el objeto de alcanzar fines que potencien la perfectibilidad como seres humanos. La educación, en definitiva, consiste en llevar al individuo al máximo de su desarrollo. Esto supone que, cuando se trata de acciones complejas, se requiere de un guía que se convierta en una figura de acompañamiento durante el proceso. Todo ello justifica la educabilidad, es decir, la posibilidad de que las personas sean educadas en las diferentes dimensiones que conforman al ser humano, como son: la corporal y afectiva; la intelectual, moral y estética; y la social y trascendental. ,,

La tercera parte analiza la perspectiva del ser humano como un habitante del mundo que se relaciona y actúa en un contexto determinado. Las autoras plantean la importancia de recibir una educación específica para que los sujetos tomen conciencia de su capacidad transformadora y su responsabilidad en el mundo. En este sentido, la educación es lo que permite al ser humano comprender dónde se encuentra y, de esta manera, ser capaz de adaptarse y mejorar los espacios en los que habita.En cuanto a las relaciones con la alteridad, el principal elemento socializador
es, sin duda, la familia. Las autoras abordan perspectivas interesantes en relación con el núcleo familiar y los aprendizajes, tanto favorables como nocivos, que se desarrollan en él. De esta manera, plantean diversos modos de relación familiar en los que se analizan conceptos como la confianza o la autoridad. Describen también la amistad y la comunidad como contextos relacionales, lo que supone una apertura al mundo donde se desarrollan importantes vínculos y valores cívicos de convivencia y empatía. ,,

En esta tercera parte también se trabajan conceptos como: la angustia, el miedo, la liberación, la libertad, la educación estética o religiosa, elementos que han de cuestionarse constantemente en educación, pues nos guían durante el proceso educativo. Es imprescindible educar reflexionando sobre estas cuestiones desde disciplinas humanísticas como la Antropología de la Educación, sin caer en reduccionismos, obviedades o banalizaciones, ya que su influencia y repercusión en la práctica educativa es imprevisible y debemos saber afrontar situaciones muy diversas. ,,

La cuarta y última parte del libro va más allá y trata sobre el modo de actuar y de conocer el mundo. Los seres humanos experimentan sentimientos como consecuencia de las actuaciones humanas, lo que hace evidente la vinculación del ser humano con la cultura al derivar esta de las propias acciones. El ser humano como ser social siente la necesidad de ponerse en contacto con diferentes culturas con el fin de conocer su complejidad y su organización, lo que permite clarificar las posibles diferencias que existen, tanto pragmáticas como conceptuales. La cultura está en constante interacción y construcción, por lo que se ha de tener en cuenta la interacción que existe entre las múltiples culturas para valorar los resultados de esa diversidad y sus consecuencias educativas y comunitarias. ,,

Este texto es, en definitiva, una obra necesaria para los profesionales de la educación, ya que nos sitúa desde una perspectiva pedagógica en los principales focos de estudio de la Antropología de la Educación. Sus autoras hacen patente la necesidad de centrar la investigación y la práctica educativa en cuestiones enfocadas a la comprensión del ser humano y su forma de ser, estar y relacionarse en el mundo, pues las repercusiones pedagógicas que esto genera son innegables. Es un libro que invita a reflexionar sobre el ser humano y aporta orientaciones para poder trabajar este concepto dentro del aula. ,,

A pesar de que su definición es compleja y con numerosas influencias, el libro se convierte en un soporte que va descubriendo diversos enfoques gracias a los aportes que realizan desde diferentes perspectivas. Para ello, desarrollan el texto desde una visión holística, pues no se centran únicamente en el ser humano como un ser particular, sino que tratan de analizar otras dimensiones: la familiar, la comunitaria o la axiológica. ,,

Yaiza Sánchez Pérez ■

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