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Santos Rego, M. A. (Ed.) (2020). La transferencia de conocimiento en educación. Un desafío estratégico (Ana Vázquez-Rodríguez).

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Santos Rego, M. A. (Ed.) (2020).

Resumen

Sumergirse en el significado concep­tual y pragmático de la noción de trans­ferencia de conocimiento se ha tornado un afán de instituciones de diverso signo académico y científico, máxime cuando es indispensable una mayor atención de las necesidades de una sociedad cada vez más plena de complejidad. Tales ópticas, próximas a la Academia y a su tercera mi­sión, optan por una consideración del co­nocimiento desde su extensión liberadora que ha de ser fuente de innovación y bien­estar social en la tríada Estado, industria y sociedad. ,

Con este laudable objetivo, el Profesor Miguel A. Santos Rego edita la presen­te obra resultado del fructuoso encuen­tro auspiciado por la Red de Excelencia «Universidad, Innovación y Aprendizaje en la Sociedad del Conocimiento» (Minis­terio de Economía, Industria y Compe­titividad) en la que se integran expertos científicos de ocho instituciones univer­sitarias de nuestro país. Su resultado es un loable reconocimiento formal al desa­fío estratégico que supone la transferen­cia de conocimiento en educación como instrumento organizacional destinado a proyectar acciones, buenas prácticas e investigaciones en el medio comunitario, cuyo culmen ha de ser la instauración de una genuina «sociedad del aprendizaje» proclamada como una prioridad por ins­tancias nacionales e internacionales des­de finales del pasado siglo. ,

De hecho, la propia visión del apren­dizaje que se impregna en el emblemático Informe Faure (1972) es la misma que ha de seguir la proyección futura de la trans­ferencia de conocimiento, que aún en la situación de hogaño, debe perseguir que ,

la educación se adapte más, por una parte, a las necesidades de la sociedad, es­pecialmente a las exigencias económicas, y, por otra parte, a los deseos y aptitudes de los enseñados, al mismo tiempo que se realizan en materia de instrucción las con­diciones de una mayor igualdad de oportu­nidades (p. 63). ,

Desde el principio primigenio de reci­procidad, es indiscutible que universidad y comunidad han de ser socios irrenun­ciables en la consecución de una óptica de la transferencia del conocimiento que rehúya, de algún modo, el convertirse en una declaración política trivial sostenida en intereses predeterminados. Ahí, su pro­pósito como organizaciones sociales y ad­ministrativas es alcanzar un óptimo desa­rrollo de las capacidades humanas a través de rutas de conocimiento catalizadoras de transformación social, a la vez que dirigi­das a la promoción de una cadena de valor con altos grados de validez y utilidad en in­dividuos, instituciones y comunidades. De tal modo, ha de situarse lejos de prismas que elucubran a la transferencia del cono­cimiento desde la lógica del instrumenta­lismo y caminar hacia su potencial de im­pacto en la conquista de amplios beneficios en el universo económico, tecnológico, so­cial y cultural. ,

En la lectura comprehensiva de tan buena obra, lo primero es tener presente, como viene a recordar el Profesor San­tos Rego en sus primeras páginas, que la transferencia de conocimiento es cuestión bien distinta a la mera transmisión de conocimiento. La diferencia más determi­nante es que, en la transferencia, el conoci­miento se incorpora a una cadena de valor con posibilidades de retorno beneficioso en latitudes económicas, sociales y, aún más, culturales. De tal modo que «lo que de ver­dad importa es el uso que se vaya a hacer de un conocimiento en la práctica para su mejora y/o transformación en procesos de valor añadido» (p. 10) o, lo que es lo mis­mo, su sentido es lograr la innovación edu­cativa como amparo de utilidad social y, en última instancia, como capacitación de profesionales del futuro, en también retor­no y/o beneficio económico y comunitario. ,

Así pues, podemos decir, sin un ápice de duda, que el libro sienta las bases para continuar indagando en una temática cru­cial para la sociedad en general y para los actores políticos, sociales y económicos en particular, encontrando en sus páginas diáfanos y contrastados aportes sobre el constructo. Como resultado, el potencial de la obra no es otro que dar luz a la trans­ferencia de conocimiento en educación entendida como eje transversal de acción relativa a cualquier dinámica académica y/o profesional en distintos niveles y mo­dalidades de formación. Desde tal ángulo conceptual, en sus páginas se advierten notorias aproximaciones teóricas y prácti­cas sobre la transferencia de conocimiento que dejan claro que, lejos de ser un tópico que se escapa del interés científico, se re­conoce con fuerza en la mirada de agentes académicos, políticos y sociales. ,

Permítasenos, al respecto, hacer refe­rencia a la disputa generada en torno a la reciente aprobación del sexenio de trans­ferencia que, como era de esperar, ha re­sultado en un desencantamiento sobre la consideración administrativa que se reali­za alrededor de la transferencia de cono­cimiento, especialmente en áreas como la de ciencias de la educación. En esta línea, como asegura en uno de sus capítulos el Profesor José Manuel Touriñán, es eviden­te que «la transferencia de conocimiento requiere un tratamiento más acorde y sin­gularizado, dada la importancia que tiene la misión de la universidad de desarrollo social, cultural y económico, productivo y crítico, que es la misión dentro de la que se encuadra la transferencia» (p. 63). ,

Partiendo de las controversias genera­das en la Academia sobre la mirada polí­tica —e incluso diríamos social— en torno a la temática, en esta obra de carácter pio­nero se recogen múltiples y variados enfo­ques, modelos y propuestas desarrollados por expertos científicos, cuyo culmen es la construcción de una imagen prístina sobre la transferencia de conocimiento en edu­cación. En la génesis del libro, explicada en las primeras páginas por su Editor, se clarifica su potencial derivado de la nece­sidad de trabajar hacia la preservación de la transferencia de conocimiento en edu­cación con criterios consensuados en el propio seno académico y científico. Sobre el particular, no hay que olvidar el notable interés que ha dispuesto la agenda política a esta cuestión, cuya máxima evidencia es el Plan de Acción para la Implementación de la Agenda 2030 en el que la transferen­cia de conocimiento se sitúa como eje prio­ritario de atención en la consecución de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) para nuestro país. ,

En cuanto a su estructuración, los estu­dios que componen la obra se organizan en dos secciones o grandes apartados con ca­racterísticas muy definidas y con aportes sustantivos en el tópico de investigación. En la primera parte se postula el funda­mento teórico y contextualización al tiem­po que se delimitan modelos y propuestas destinados a comprender el significado e implicaciones de la transferencia de cono­cimiento en educación. Se trata, en última instancia, de determinar los orígenes con­ceptuales, las consideraciones legislativas y la evolución de la transferencia de cono­cimiento, a fin de evitar reduccionismos y potenciar la clarificación de indicadores que favorezcan la determinación de una hoja de ruta que seguir en la mejora del impacto y calidad de la educación dentro del marco social. ,

En la segunda parte de la obra, se pro­fundiza en la pragmática de la transfe­rencia de conocimiento desde proyectos y buenas prácticas de alcance en la investi­gación y/o la comunidad educativa. El pro­ducto de esta segunda parte es una com­posición de distintas posturas académicas sobre la concepción y la proyección de la transferencia de conocimiento en distintos ejes de estimación de amplia relevancia so­cial en la práctica educativa, entre los que cabe destacar: el conocimiento cívico; la diversidad e inclusión social; la competen­cia de aprender a aprender; el desarrollo comunitario; y/o la estrategia de las uni­versidades públicas desde la innovación y la transferencia. ,

Estamos, pues, ante una formidable obra deriva del encuentro científico de contrastados puntos de vista de incursión intelectual, pero también de consenso por parte de la experticia en este ámbito. Las conclusiones que de él emanan permiten sostener que el futuro de la transferencia de conocimiento habrá de afianzarse par­tiendo de sus innumerables posibilidades no solo como cauce de formación integral de las personas con impactos en la co­munidad —claro está que es vinculante la necesidad de la mayor empleabilidad e inclusión social de graduados universita­rios en derroteros de incertidumbre social y laboral—, sino también en términos de conexión con otras instituciones donde el conocimiento se vuelve un medio insusti­tuible de cooperación, a favor de la forma­ción de lazos y de interrelación de culturas con pareceres singulares y plurales, junto con la mejora y promoción del desarrollo económico a distintos niveles y de genera­ción de valor social. ,

En estos términos, el lector podrá en­contrar en las páginas de la obra editada por el Catedrático Miguel A. Santos Rego un excelente aporte formativo sobre la transferencia de conocimiento, temática a menudo supeditada a la perspectiva de agentes políticos y/o económicos alejados de su impacto en beneficio de la innovación y bienestar social. De tal forma, la obra cobra un especial protagonismo, estable­ciéndose como manual pionero en ilustrar óptimos enfoques sobre la transferencia como instrumento firme en la mejora de la vida de las comunidades, contando con indicadores sólidos de evaluación. ,

Ahí, como reconoce el Profesor Santos Rego, la transferencia de conocimiento debe sustentarse en criterios que sean sus­ceptibles de discriminar el conocimiento que es susceptible de fomentar rutas de in­novación y progreso sólidos de aquel que, aparentando perspectiva, apenas resiste en su consistencia o rigor lógico. Justa­mente, en este encuentro de rigor desde parámetros firmes de cotejo, la transfe­rencia podrá ajustar su impacto en la so­ciedad, promoviendo actuaciones dignas de la tarea que se le ha encomendado a la Academia desde tiempos ancestrales, esto es, la transmisión del conocimiento como fuente de existencia colectiva y de mejora de las sociedades. No es otro el propósito que secunda el presente libro que el dar ca­bida al estudio científico de la transferen­cia contando con ópticas que creen firme­mente por la mejora y optimización de la educación ante los retos que depara el fu­turo próximo en una modernidad líquida en la que devienen los cambios constantes e imparables en el ser, pensar y sentir de aquellos que formamos parte del universo social. ,

Ana Vázquez-Rodríguez

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