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Sobre el olvido

Authors

Julieta Piastro

DOI

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Pagès, Anna (2012).
Sobre el olvido.
(Barcelona, Herder). 159 pp.

Resumen

Sobre el olvido, es el último libro de Anna Pagès. Una obra que, para los que conocemos la trayectoria de la autora, representa sin lugar a dudas la madurez de una escritura que al fusionar distintos registros, logra construir una voz propia.

La formación filosófica y psicoanalítica de la autora, y su indiscutible calidad como buena lectora de literatura, dan como resultado un atractivo discurso sobre el olvido: atrevido y creativo, al tiempo que riguroso y erudito.

Este breve ensayo filosófico arranca de la pregunta por los efectos de la guerra como un episodio traumático que impacta a muchas generaciones y nos remite inmediatamente a la Guerra Civil Española, y a una historia familiar, que no me atrevo a calificar de personal, aunque se trate del bisabuelo de la autora, porque las desapariciones y muertes en una guerra no son nunca personales, ni sus causas, ni sus efectos. Como explica Pagès, el dolor trasciende a la generación que la vivió en primera persona. El trauma se desplaza y nos afecta a todos.

¿Cómo pensar el olvido? Es la pregunta con la que arranca este ensayo y sobre la que lanza una primera hipótesis que trabaja a lo largo de todo el libro. “Pensar sobre el olvido sería plantear la posibilidad de ir más allá de lo que podría ser recordado en algún momento como si se tratara de un contenido: porque el contenido no está” (p.32).

Hay diversas formas de existencia del olvido, señala la autora, cuando el olvido significa que no recordamos algo que en algún momento estuvo en nuestro recuerdo.

Y el olvido como imposibilidad: cuando el recuerdo sigue causando dolor. En cualquier caso se trata de un vacío sobre el que se funda todo posible presente. “El verdadero olvido consiste en atravesar un vacío para alcanzar algo que nunca vimos con anterioridad (…) Lo inédito del presente” (p.35). Ésta es, sin lugar a dudas, una de las aportaciones centrales del libro de Anna Pagès; el olvido es un lugar irrecuperable y, justamente por ello, es fundador del presente. Aquí aparece lo que la autora llama una dialéctica del olvido, entre lo que hemos olvidado sin querer, lo que se nos ha escapado sin saber por qué y lo que hemos olvidado después de haberlo recordado alguna vez para después soltarlo. “Soltar el recuerdo” explica Pagès, significa evitar la mortificación del recuerdo. “El olvido como una elección subjetiva anudada al dolor intrínseco de cada historia particular” (p.38). Pero la autora no deja de reconocer que en esta dialéctica nos ubicamos en el filo de la navaja, pues nuestra época parece haber elegido lo que ella llama “la huida hacia delante” “Huir del recuerdo” “fugarse del pasado”. Y sin embargo está presente también el otro extremo de quien vive instalado en el recuerdo en donde el peso del pasado impide vivir lo inédito del presente.

De aquí se desprende otra gran cuestión ¿Qué hace falta dejar atrás, no sólo para vivir, sino también en alguna medida, para pensar? Pagès aborda esta pregunta a partir de la obra de Nietzsche y de Heidegger en las que encuentra dos posibles metáforas del olvido y su relación con el pensar. En el caso de Nietzsche, una mesa sin libros representa olvidar lo sabido, olvido que permite movilizar un saber y que aflore la invención. En el de Heidegger, aparece la metáfora del olvido como un espacio “sin tiempo”, vaciado tanto de recuerdo y de anticipaciones. El olvido como condición de posibilidad para “dejar ser” y habitar (p. 43). De alguna manera ambos autores plantean el olvido como una experiencia de pérdida, que es la condición para que surja lo nuevo en el pensar, la invención.

A lo largo del libro, aunque nunca en línea recta, la autora aborda desde distintos lugares y con diversas referencias filosóficas y psicoanalíticas, la idea del verdadero olvido como posibilidad de invención. Porque el retorno al pasado como certeza, explica la autora, y la anticipación del futuro como control, impiden vivir, arriesgarse y por tanto impide la creación del arte y del pensar. Aquí es evidente que Pagès disiente de una concepción positivista de la historia y del saber: conocer el pasado, para comprender el presente y construir el futuro. Muy por el contrario, la hipótesis que ella desprende de su lectura de Heidegger, nos enfrenta al verdadero olvido como una modalidad de encontrase, “el olvido como pérdida y como condición fundadora” (p. 51).

A partir de su lectura sobre La montaña mágica de Thomas Mann, la autora descubre otra posición posible frente al olvido. El permanecer quieto, como deteniendo el tiempo para olvidar la experiencia de fin. Pero dicha experiencia es inolvidable desde la quietud o desde la movilidad exacerbada, y por eso tampoco, -desde nuestro acelerado mundo moderno, atrapados en la globalización-, podemos pensar.

Desde diversos lugares, de los que se desprenden múltiples dificultades, muchas de ellas irresolubles, Pagès continúa su inagotable exploración sobre el olvido, sin buscar una solución cerrada, pero si una solución posible.
Como estudiosa de la obra de Freud, Anna Pagès también aborda la cuestión del olvido desde la perspectiva freudiana y psicoanalítica en un capítulo titulado: El olvido como recuerdo encubridor. El olvido es unos de los temas centrales del psicoanálisis. “Freud define el olvido como una operación fallida a la que se puede acceder por asociación libre”, señala la autora (p.116). Para Freud la memoria siempre nos engaña, por tanto el olvido también, la memoria siempre es otra cosa que lo que recordamos. El acto de recordar nos orienta respecto a nuestros miedos más profundos.

Como conocedora de la tradición hebraica y de su literatura, Pagès dedica otro capítulo a la Shoah, al que titula, Acerca de lo inolvidable. ¿Qué significa el recuerdo de lo inolvidable? ¿Qué significó la escritura para Appelfeld, para Semprún, para Primo Levi? Un libro de lectura obligada en un momento histórico en el que predomina el deseo de olvidar, más que el de pensar lo que significa el olvido. En un momento en el que se pretende, a través de decretos políticos, producir algún tipo de reconciliación con el pasado. “Se decreta no olvidar”, es como la autora titula su último capítulo.

“Sobre el olvido”, es una obra que no se queda en lo explícito del discurso. La prosa, en ocasiones poética, de Anna Pagès, se mueve en el registro de lo simbólico y, a la manera de Lacan, se abre camino en lo simbólico, a través de lo explicito del discurso. Su lectura resulta apasionante, porque supone un reto: arriesgarse a pensar el olvido y la pérdida como posibilidad, como condición fundadora.

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