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Resumen

Resulta no ya evidente, sino teutológico decir que el desarrollo mental depende de la maduración del sistema nervioso. En una primera etapa del embrión humano, el sistema nervioso se forma del ectodermo. Un espesamiento de éste constituye la lámina neural que, al invaginarse y plegarse determina la formación del tubo neural, cuyo crecimiento rostral prefigurará el cerebro y el cordón espinal. Al término de la neurulación, el embrión adquiere un eje de simetría y acelera el ritmo de cefalización. La normalidad del proceso entero exige ciertos cambios metabólicos, destacando la formación de altos niveles de proteína en los puntos de más acusada morfogénesis, según gradientes de concentración descendente en el sentido cefalocaudal.

El crecimiento del tejido nervioso continúa en el período posnatal, especialmente en los 3 primeros años, en forma de aumento de volumen neuronal. de entramado de neuroglia y de recubrimiento de mielina. El cerebro de la niña parece crecer más aceleradamente en los 3 primeros años, pero luego se adelanta el del niño. A los 1 O años, el perímetro craneal, reflejo del volumen del cerebro, alcanza la cifra de 52 cm., aproximadamente la misma que en el adulto. A esa edad, ya se habría desarrollado la capacidad cerebral en aquello que depende del volumen de desarrollo. Ningún animal ostenta un crecimiento tan notable y acelerado del cerebro en el período posnatal como el hombre. A este último fenómeno vamos a dedicar las páginas restantes de este trabajo, dada la singular importancia del proceso mielinizador para el desarrollo psicofisiológico y mental.

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